La inversión en Defensa del 2% del PIB supondrá la creación de 175.000 nuevos empleos en España

El entorno internacional atraviesa una etapa de profunda transformación, en la que los equilibrios geopolíticos se ven alterados por conflictos armados, ciberamenazas persistentes y una creciente volatilidad global. En este escenario de incertidumbre, la Defensa ha recuperado un lugar prioritario en las agendas públicas, consolidándose como un pilar esencial para la protección de las libertades, la soberanía nacional y la estabilidad democrática.

Una de las primeras iniciativas del Observatorio Defensa y Sociedad ha sido la elaboración del informe “El aumento del gasto en defensa y su impacto en la economía española”, un análisis riguroso que examina las consecuencias económicas, industriales y territoriales del objetivo de alcanzar un gasto en Defensa equivalente al 2% del PIB. Un ejercicio necesario para entender el alcance de este compromiso en ámbitos clave como el empleo, la inversión tecnológica y la vertebración del territorio.

El documento parte del anuncio del Gobierno de que España alcanzará en 2025 el umbral del 2% del PIB destinado a defensa, adelantando así el compromiso adquirido con la OTAN. Esta decisión supone una inversión total de 33.123 millones de euros, lo que implica un aumento extraordinario respecto a los niveles previos.

Este incremento presupuestario se traduce en un impacto acumulado de 19.193 millones de euros en actividad económica adicional generada por el sector público de defensa. A este efecto directo se suma la movilización del sector empresarial vinculado, ya que la industria privada de defensa aumentaría su aportación a la producción nacional desde los 9.933 millones de euros registrados en 2022 hasta los 12.849 millones en 2025. Es decir, un crecimiento superior a los 2.900 millones que pone de manifiesto el efecto tractor del gasto público sobre la actividad empresarial.

El informe también detalla el efecto sobre el empleo. Se estima que la combinación de gasto directo, indirecto e inducido generará hasta 175.316 nuevos puestos de trabajo. El Ejército de Tierra concentrará la mayor parte de este crecimiento, pero también se prevé una expansión significativa en la Armada y en el Ejército del Aire y del Espacio.

Por último, el análisis identifica las provincias que se verán más beneficiadas por este aumento del gasto, destacando Madrid, Cádiz, Zaragoza, Murcia, Sevilla, A Coruña, o Las Palmas como territorios clave por su elevada concentración de infraestructura militar e industrial. Esta dimensión territorial convierte el gasto en defensa en una palanca de desarrollo local en zonas estratégicas del país.

Como conclusión, el informe plantea cuatro claves estratégicas para que este esfuerzo inversor se traduzca en progreso real:

  1. Transparencia y eficiencia en la gestión de los recursos.
  2. Colaboración industrial sólida entre grandes contratistas y pymes innovadoras.
  3. Desarrollo regional equilibrado, con inversiones que reduzcan la desigualdad territorial.
  4. Innovación y transferencia tecnológica, integrando la defensa con el ecosistema de I+D civil.

Este informe ofrece una visión sólida y documentada sobre el impacto que tendrá la nueva política de gasto en Defensa en el futuro inmediato del país. Un documento clave para entender cómo la seguridad, la economía y la innovación se cruzan en un momento decisivo.

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